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«A las 8 de la mañana no está ni Gendarmería por las calles de Tablada. Me cruzo al chino a buscar dos o tres cosas sueltas. No llevo bolso, ya no hace falta. Volvimos a las compras que caben en las manos y a tener que ir a cada rato al súper. Unidades de consumo, de tiempo, de dinero. A menudo pienso que nos convertimos en hámsters, solo que en una jaula un poco más grande.
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