UN CUENTO DE NAVIDAD . Uno de mis deseos más vívidos de la adolescencia era poder hacerle tablas a Juan García en el asilo de ancianos de Ayolas y Necochea. Juan era un exiliado ruso (que no se llamaba Juan, obvio, ni García), le faltaban sus dos piernas de las rodillas para abajo, las había perdido en la guerra. Era ruso hasta la médula, y con sus dos muletas y su metro treinta era incansable, tenía una cabeza que medía diez metros. Me enseñó a jugar al ajedrez, lo primero fue la defensa siciliana y hablaba del Príncipe Alekhine o de Capablanca como yo hablo de mis amigos escritores, con una clase de fascinación que no ahorra exageraciones. Yo tenía 15 años, y como era vecino del asilo, iba a leerles a los viejos, a tocarles la guitarra, a llevarles algunos alimentos. Mamá invitaba a Juan a almorzar a menudo. A todos les gustaba escucharlo. Juan podía detectar el pasaje de Mozart del que estaba copiado «Corazón de oro», el vals de Canaro, o qué paginas de El túnel estaban muy «inspiradas» en «Crimen y castigo» de Dostoievsky. Era un hombre cultísimo. Pero lo que me marcó mucho eran las rebeliones que organizaba con los otros viejos internados para reclamar mejores condiciones de alojamiento, salud o alimentos. Hacía verdaderos motines. Picantes… En esa época yo iba a misa y él era ateo científico. Jamás me cuestionó mi fe ni mi práctica. Nunca. En una época, el Pelado Reynoso lo empezó a llevar a la radio y a la tele… era un libro abierto y testigo del siglo XX, de la condición humana, de la resiliencia. . En 1986, cuando él ya había muerto yo empecé a escribir lo que sería mi primera novela, EL CAMINO DEL OTOÑO (1995, Corregidor), y su vida, su carácter y sus modos fueron el soporte subjetivo del personaje de Tesalio Feijoó… pero cada vez que veo un tablero de ajedrez pienso que una de las cosas que más deseé en la adolescencia fue hacerle tablas a JUAN GARCÍA. Y unos años después de la novela, por mi gratitud y cariño, tuve que escribir un cuento de navidad con Juan y con Tesalio: La navidad de Feijóo [El altillo de mis oficios. Ed. Corregidor 1998]. La felicidad es así, aunque uno no crea, nunca nos suelta. .
.
LANDSCAPE 2025
…………………para Ana Dobson
.
Él cree que puede ir hasta allá porque está pensando en ella. Ella está en París y él cree que el pensamiento …