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ALCORTA, la ida

ALCORTA, la ida.

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Prepara el mapa: Alcorta.
Es casi la ruta a Firmat.
Hasta aquel poema feliz
de la esencia
cuando la conoció a ella
cuando cruzaba la cárcel
Piñero, Mugueta, Bigand
la tía Antonia, el motel JR
el tostado de queso y
después llevarla hasta Corral.
Dar la vuelta completa en una tarde
Cruz, Arteaga, Casilda,
Zavalla, Rosario.
400 kilómetros.
A 400 mil está la luna.
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A veces hay algo todavía mejor
que ir acompañado
en la ruta
y es ir solo.
Se habla mejor con la pena
el camino es una derrota repetida
(podría ser una definición del libro
de Cerqueira que va a presentar esta tarde)
pero ahora cree que cualquier
día no será el último.
Ahora cree, se siente distinto,
en un tránsito que va de la tristeza
a la ensoñación del porvenir.
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Igual, por las dudas
hoy no va a tomar la 18.
Hace dos semanas
le pareció ver un fantasma
de la soledad por allí,
una sirena del dolor en Bigand
imitando la voz de Vilariño
tocándole justo en la herida
donde sangra una letra favorita
de Radiohead, y cualquiera
sabe que Ulises no sabe cuidarse
de nada, y las sirenas sabenAlcorta de ida
nadar crawl, pecho, espalda
en el Google, Face, Twitter.
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Llena el tanque en Mitre y Urquiza,
a propósito fue a esa YPF
para ver el lugar
donde mataron a Netri.
Ver la muerte es una de las formas del coraje
de darle convicción a otro libro.
A la misma lucha.
Pone sobre el tablero los jazmines de la fiesta de anoche
y dando dos sorbos machos al café caliente
entre calada y calada acre al Camel,
sueña todavía
con un tostado de queso.
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Marce