© 2015 admin. All rights reserved.

VENTANAS

Ventanas 2

.

VENTANAS
.

.
Son dos ventanas enfrentadas.
Dos vecinos
calle al medio
separados por el catastro
el 133
o el clavel del aire.
Y se miran
rabillo, casi
perfil.
La vio que lo vio.
Es popa y escondida.
Tren fantasma:
el amor es la infancia.
.
El primer eclipse es
una mirada de aburrimiento,
el azar, la curiosidad,
la cuestión del clima,
el par de piernas,
o el golpe que hace el viento
en las persianas de ella:
¿lloverá por fin…?
Él hace un leve movimiento de cabeza,
una especie de hola,
existo, luego, dijo Kant:
pica, pica… te agarré
pero ella le cierra los volados de tul
blanco, como si viniera
un granizo del Apocalipsis
¡Que te parta un rayo…!
.
Otro día se hace un suspiro,
una conjetura
memoriza algún detalle.
-¿Parece medio bruta eh? ¿nunca leerá?
– Debe ser un pobre tipo, ni siquiera
tiene auto…
-¿Lucía…? Tiene pinta de Lucía.
-Debe llamarse Bodo,
Bodo Illner, el arquero alemán.
Bodoque… ja… debería dejar los postres.
-¿A quién le dice?
Acaso sea una Penélope cornuda.
Pero no… parece Lucía.
¿O será porque está escuchando el disco?
“…no hay nada más bello
que lo que nunca he tenido,
nada más amado
que lo que perdí”.
.
Por fin llega un día cálido.
Abiertas de par en par
parecen dos bocas en las puntas
de un callejón en el aire
que invisible cruza
como un tren del paraíso.
O mejor,
salen a las terrazas
y la vista es a cuerpo entero:
-Sí… es bonita. Es más bonita de lo que…
-No está mal el mirón,
la verdá que si tuviera auto…
.
Un túnel imaginario
un espejo imantado
un lecho de rocío
irresistible
como la luna de la distancia,
de la espera.
Lo soñado.
Los ojos son planetas que hacen
eclipses
cuando cruzan sus fuegos
en líneas paralelas:
el deseo tiene la velocidad de la luz
y sin recaudo
entrar en el alma de otro
puede desintegrarnos.
Lo dijo el Comandante.
Siempre lo dicen tarde:
Challenger, Columbia, Cupido.
.
El tablero de comandos son los visillos:
me parece que se movió la cortina
de seguro está viendo qué hago.
Y las horas de los regresos
en plena noche
encender una luz sin hacer falta.
Sólo para que el otro sepa:
llegué, llegué…
y estoy pensando lo mismo.
Un código morse
un secreto
quita el azar
la inocencia
el aburrimiento.
Allí hay una historia completa.
El deseo
y todavía les falta
entender el lenguaje
de la ropa tendida:
sábanas, bragas, cojines
poema, cuento, película
te amo, te amo, te amo
no se dice
nunca
se dirá
para que sea definitivo.
.
No hay que decirlo.
Mirar.
Avistarse.
El amado es un horizonte
un código morse
secreto:
tres flashes, son sí;
dos flashes, son mañana
y toda la noche encendida
es para siempre.
.
.
Marce
.
De mi libro “Mapa”