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CHOULOU (FEA) …..(El Chino 21)

CHOULOU….. (fea)  …丑陋

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Es sábado, apenas abre el chino, ocho y media, me cruzo a buscar galletitas de grasa para el mate. Estoy en jogging, crocs y medias. Es casi invierno, por el clima, todavía frío en primavera, y por el atuendo: donde nada combina parece más desangelado. Una clienta me confunde con Wu y le digo no. No, pero la mujer igual me pregunta dónde están las galletitas de arroz.

Cuando llego a la caja, Xia dice que quiere que la lleve a conocer la noche rosarina. ¿Y a mí? -pienso, pero no lo digo-.¿A mí quién podría hacerme conocer la noche rosarina? Quizá ella, -pienso, pero no lo digo.

La clienta -ahora presto atención y le encuentro un parecido familiar, como una prima de la especie Cachavacha-, vuelve a preguntarme por las galletitas de arroz. Nos interrumpe. Algo de nuestra familiaridad con Xia le molesta, tiene el tupé de preguntarme si soy oriental aunque lo hace con el mismo afán sobre saber del arameo o de la fórmula del litio. Le digo que sí, que soy oriental, uruguayo digo y sonrío. La dejo pasar adelante en la caja con la excusa de que me faltan fósforos. Y una molotov, pienso, tratando de que se vaya. De niño, yo creía que si pensaba algo malo, sucedía algo feo. Nunca pude dirigir o gobernar ese deseo o poder, y entonces, a menudo, esa acción, mala o fea, me pasaba a mí. Aún me sucede. Como ahora, que la señora sigue hablando, porque da la casualidad que su abuelo era uruguayo como Gardel, dice. Y yo digo, como el Loco Abreu, para despistarla. Y sin embargo no. No abandona. No sabe quién es Abreu pero quiere insistir con la tesis del Gardel uruguayo. Vuelvo a pensar algo feo y por fin me sale el oncólogo de Lorrie Moore: –Señora, usted, además… es choulou. Choulou.

Xia se sorprende y hasta se ofusca un poco. Sabe que choulou quiere decir fea. Fea. 丑陋 ¿Fea?, me pregunta ella en chino y lo escribe en un folleto de Avón que estaba hojeando. Asiento con la cabeza. Sin embargo Wu también me escuchó y sonríe. Primero de rabillo, después con una carcajada china, un leve jijí que le airea los dientes. Y Wu repite: choulou.

La mujer está sorprendida porque no entiende el término. Entonces le digo: charlatana. Que habla mucho. Que los uruguayos son más bien parcos, digo, ensimismados, lacónicos. Y me pregunta otra vez si soy chino, o por qué hablo en chino. Le digo que es para entenderme mejor con ellos. Sobre todo con Xia, le digo, ya sin ambages para que se escandalice. Y agrego, esta noche iremos a bailar con ella, con Xia. Xia ahora sonríe y la clienta pregunta dónde voy a llevarla. Digo: –A la milonga del Loco Abreu…

–Ah, claro, los uruguayos son tangueros, como Gardel.

–Es cierto, pero al menos no son choulou como usté-. La mujer sonríe, cree que le estoy diciendo charlatana. Entonces repito, sobreactuado, en crocs y medias, con bizcochitos «Campeón» en la mano, cuando ella deja la caja y empieza a salir:

–Señora, además, usted es choulou.

–Basta, basta… dice Xia. No grite salón (sin tutearme). ¿Iremos al tango?

–Sí, vamos a ver bailar tango.

–¿Vos bailas?-el pronombre argentino, el verbo español.

–No, yo miro.

–¿Abreu…?

–No. Gardel.

–¿Por qué decir fea a clienta…?

–Porque estaba al lado tuyo. Y se nota mucho la diferencia.

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…………………………….Marcelo Scalona………....