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MIMI BANCHIK

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LA BÚSQUEDA—  Mimí Banchik

Versión 1)

            Corría l983. Hacía seis años que le había perdido el rastro. Recordó que la última vez fue para agradecerle la plancha eléctrica que le mandó para su casamiento.

           

            Mientras el micro traqueteaba el trayecto que va desde la Terminal a zona sur, la memoria iba armando ansiosamente un rompecabezas de imágenes y fantasmas.

           

            -¿La encontraré? Dijo como rezando mientras apretaba esperanzada el papel con una dirección que podría ser de la maestra, o de alguien vinculado a ella.

           

            “No hay peor gestión que la que no se intenta”, recordó repetía a menudo, pero el temor devora.

           

             ¡Señorita Lía! .Recordó su figura esbelta y el balanceo de su cabellera enrulada al ritmo del énfasis con que formateaba  la educación cívica de esos niños de la escuela nacional N.º 32 de Fuentes., un  pueblito del sur de Santa Fe. Esos niños que la disfrutaron en 3º, 4º y 5º grado.

            Llegó a San Martín y Salamanca. Al límite de la ansiedad se apresuró a bajar justo al momento que el micro chocaba y la despedía inconciente.

           

            Al despertar en el Hospital, alguien le arrima una lista de desaparecidos de 1977.

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Versión 2)

                      Corre el  año l983.  El  de la vuelta a la democracia.

           

            Una persona adulta  recuerda a una maestra que tuvo durante tres grados de la escuela primaria en un pequeño pueblo. La docente trascendió no sólo por su juventud y belleza,sino por la fuerza, convicción y compromiso con que influyo en la formación ciudadana democrática y responsable de sus alumnos.

           

            Siente la necesidad de saber qué pasó con la vida de esa maestra a partir de la interrupción del vínculo ocurrido en el año 1977.

           

            Con la sospecha, y una dirección que alguien le arrimó, intenta verificar si aún está viva.

           

            Un choque, justo en la parada del micro que la llevaba al lugar, la despide y se lesiona.         

                       En el hospital, se entera que su ex maestra es una desaparecida.

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Comentario: MARCELO SCALONA:  en la primera versión, más lingüística, es el lenguaje precisamente el que permite construir más fantástico que en el segundo relato, donde una especie de crónica o guión de cine, lleva la historia con mayor linealidad o fatalidad anticipada. En la primera versión, los recursos de elipsis, sinécdocque, las kimagénes elegíacas, demoran u ocultan la información del horror, que con gran acierto llega de manera sorpresiva pero verosímil, produciento un gran efecto de desconsuelo y al mismo tiempo de certeza respecto a que, como dice Raúl Gustavo Aguirre, «el horror siempre acecha la maravilla». El acierto está en saber producir ese efecto.